Como la semana que viene inicio un "periplo" que me llevará en 5 días a Buenos Aires, Montevideo y Lima, he escogido para mi post sobre oportunidades de mejora de esta semana uno de mis temas favoritos, los aeropuertos. Voy a pasar muy por encima por la cantidad de "muda" que puede visualizarse por la mayoría por los que circulo, especialmente por los españoles, con Madrid (T4) y Barcelona (T1) a la cabeza. La cantidad ingente de metros cúbicos que se tienen que calentar y enfriar inutilmente, las grandes distancias que los pasajeros tienen que recorrer hasta el embarque o desde él, la cantidad de horas en las que las cintas para recoger las maletas están paradas (en la T4 en Madrid, si se entretienen en contarlo, verán que prácticamente nunca hay más de 2 en funcionamiento a la vez), etc. Y no voy a entrar a fondo porque eso tiene mala solución, ya que son problemas imputables a su diseño y construcción y por lo tanto de muy difícil corrección. Es muy claro que en vez de pensar en el usuario, la T4 de Madrid y la T1 de Barcelona se diseñaron para "mayor honor y gloria" de los arquitectos que firmaron los proyectos y, sobre todo, de los políticos que las inauguraron, en un ejercicio de "megalomanía" digno de estudio que, eso sí, nos ha costado un dineral a los contribuyentes.
Sin embargo si hay otras oportunidades de mejora posibles, que requerirían relativamente poco esfuerzo y mejorarían el servicio y los costes. En concreto voy a referirme a dos:
- La primera es que creo que habría que repensar el proceso de facturación. Soy consciente de que eso depende de cada compañía pero, realmente, se hace difícil entender el porque invierten tanto tiempo, incluso cuando has facturado antes por internet y solo debes dejar las maletas en el drop off que, por cierto, en muchas compañías no está realmente operativo.
- La segunda se refiere al "tristemente famoso" control de seguridad. Puede parecer al contrario pero si se analiza en profundidad, concentrar a todos los pasajeros por un solo "tubo" es antieconómico y perjudica el servicio. Me imagino que debe estar hecho para aprovechar supuestas "economías de escala" que, en la práctica, no se producen. En el control principal de las dos terminales, el exceso de gente concentrada en un solo punto, hace que, primero, haya que poner más personal para dar instrucciones, guiar a la gente, reciclar las bandejas, etc., también hace que se distribuya mucho peor el flujo (los pasos de las esquinas siempre están infrautilizados, mientras que los del centro siempre están saturados). Al haber tanta gente, las instrucciones se escuchan mucho peor y hay más nerviosismo y eso hace que se produzcan más incidencias (la mayoría irrelevantes) y que se tarde más en resolverlas. El resultado es que son pasos mucho menos productivos. Estudiando bien los flujos, se podrían redistribuir los recursos, en más puntos de menor capacidad y así, procesarían muchas más viajeros por hora.
No voy a hablar del embarque, porque eso depende también de las compañías pero, en cualquier caso, si me gustaría dejar una reflexión por si sirve para que alguien piense en alguna solución. Si todos los aviones tienen como mínimo dos puertas de acceso, ¿porque no se diseñan los fingers para que el embarque pueda producirse por ambas a la vez? Se reduciría enormente el tiempo, con la consiguiente mejora del servicio y de la productividad de esos fingers, que podrían utlizarse en más vuelos.
La semana que viene más.
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miércoles, 12 de septiembre de 2012
miércoles, 15 de febrero de 2012
La reforma laboral no ayuda significativamente a mejorar la productividad
Tengo claro desde hace algún tiempo que la única salida que tiene nuestro país es incrementar significativamente su productividad. Nuestro gran problema ha sido siempre - y lo es más ahora - ese. No somos capaces de "producir" suficiente valor económico para soportar el nivel de vida que queremos llevar. Hasta hace unos años, generábamos un buen nivel de ingresos, pero con un valor neto más que discreto y, ahora generamos pocos ingresos que dejan poco valor y, además, tenemos muchos más gastos que antes. Por eso, las cuentas no cuadran. ¿Que se puede hacer entonces? Parece claro que la reducción de gastos tiene un límite, sino queremos tener un conflicto social de grandes dimensiones. Es muy difícil que este país aguante con un número importante de personas con ingresos por debajo del nivel de subsistencia. Se puede argüir que la realidad no es así, y que en la práctica mucha gente sin ingresos "oficiales" vive de la economía sumergida y es probablemente cierto. El problema es que eso no genera valor para la sociedad y, por tanto, no es más que un mal parche. Aunque no lo veamos, para el país sigue siendo un problema, porque hay un montón de gente que no genera valor. La única solución real es incrementar de manera importante la productividad. Eso tiene dos efectos positivos sobre la economía. Se genera más valor, que luego se traduce en impuestos y cotizaciones sociales y se ahorran gastos en términos de prestaciones. ¿Y como incrementar la productividad? Pues en mi opinión solo hay dos formas de hacerlo en un plazo razonable. Por un lado, mejorar la productividad de lo que ya hacemos. Por ahí hay algo de margen, pero poco. España es un país básicamente de servicios y los servicios tienen un límite en la aportación de valor relativo porque requieren mucha mano de obra. Por otro, está lo que para mi es la clave: generar mucha más actividad económica "rentable". Pero ¿En que sector deberíamos generar esta actividad? En los servicios quizás todavía hay margen para seguir creciendo un poco, especialmente en turismo y ocio. El problema es que eso solo tendría efecto sobre la reducción del gasto, pero no sobre la productividad. Todo lo contrario, muy probablemente la haría bajar todavía más, porque el valor neto que aporta, excepto en casos excepcionales, es pequeño. Descartada la construcción por motivos obvios, solo nos quedan dos sectores de actividad, la economía del conocimiento y la industria. La economía del conocimiento es muy importante, pero tiene dos problemas. Por un lado, afecta a un número de personas muy limitado, aquellos que tienen un alto nivel de formación y nuestro paro está compuesto mayoritariamente por personas que difícilmente se pueden incorporar a este tipo de economía. Por otro, sus efectos positivos sobre la productividad son a largo plazo. A corto es difícil, e incluso es posible que requieran recursos que ahora se destinan al gasto, que ya está muy alto. Así que, a corto y medio plazo, solo nos queda un sector, que es la industria. Eso si, la industria de un cierto valor, porque la excesivamente manufacturera no haría mejorar la productividad de forma significativa. Para que la industria sea competitiva en el mundo actual hacen falta sobre todo dos cosas. Un entorno "amistoso", que ayude a su instalación y mantenimiento y una mano de obra competente, flexible y orientada a la productividad, con bajos índices de absentismo y bien formada para aportar realmente valor. ¿La reforma laboral nos ayuda para eso? Pues en mi opinión no ataca los problemas principales que hacen que no se cree industria en nuestro país. Ni aborda en serio el tema de la formación - debería ser obligatorio seguir un programa intensivo de formación monitorizado por la administración, para poder cobrar las prestaciones de desempleo -, ni el del absentismo, que es verdad que se ha reducido con motivo de la crisis pero que, si no cambiamos nada, volvería a subir si se vuelve a crear empleo. Es verdad que se gana algo en cuanto a flexibilidad, pero esa flexibilidad es básicamente aplicable para empresas que están en crisis, pero no para cuando van bien. Así que de momento, no veo que la reforma ayude demasiado. No me imagino a ningún CEO de ninguna empresa en el mundo, pensando que con la reforma se han generado grandes oportunidades para instalar su industria en España. Lo del entorno "amistoso" ya ni hablamos ¿no? La mayoría de los políticos todavía siguen teniendo un montón de prejuicios al respecto...
sábado, 12 de marzo de 2011
Pedagogía, ¡más pedagogía!
A veces tiendo a sentir cierta desesperación. Leo declaraciones como las de Cándido Méndez que dice que no podemos ligar salarios a la productividad porque cuando España crece, la productividad baja. Y lo peor es que todavía nadie le ha contestado. ¿Alguien ha pensado que eso debe ser que, como los tenemos ligados a la inflación y además en los convenios los salarios siempre suben por encima de la inflación, por eso cuando crecemos la inflación sube y baja la competitividad de nuestras empresas?
Luego veo la posición del comité de empresa de AENA y del gobierno - ¡absolutamente inconscientes! - sonriendo porque, dicen, que aunque todavía no puede darse por desconvocada la huelga, las posiciones se han acercado. ¿Cuando piensan dar la "buena nueva" de que se ha desconvocado la huelga? ¿Esperaran a que la mayor parte de los turistas hayan anulado sus vacaciones de semana santa o a que los tour operadores internacionales hayan encontrado otras opciones para el verano?
Estos y otros muchos ejemplos me hacen pensar que todavía hace falta mucha pedagogía en nuestro país. Demuestran con toda claridad que aún no somos verdaderamente conscientes de que es lo que ha pasado, de cual es la situación en la que nos encontramos y de cuales son nuestras perspectivas de futuro. Seguramente, los únicos verdaderamente conscientes son los que han sufrido las consecuencias de esta crisis "en sus propias carnes", parados y pequeños empresarios y autónomos totalmente arruinados (se habla demasiado poco de estos últimos). En UGT y en AENA está claro que no.
Y cuando hablo de pedagogía no hablo solo de contar las cosas como son. La mejor pedagogía no es la que hace explicando las cosas, sino la que resulta de ver los comportamientos de los que se supone que deben liderar el futuro de nuestro país. Y no me refiero solo a los políticos.
Luego veo la posición del comité de empresa de AENA y del gobierno - ¡absolutamente inconscientes! - sonriendo porque, dicen, que aunque todavía no puede darse por desconvocada la huelga, las posiciones se han acercado. ¿Cuando piensan dar la "buena nueva" de que se ha desconvocado la huelga? ¿Esperaran a que la mayor parte de los turistas hayan anulado sus vacaciones de semana santa o a que los tour operadores internacionales hayan encontrado otras opciones para el verano?
Estos y otros muchos ejemplos me hacen pensar que todavía hace falta mucha pedagogía en nuestro país. Demuestran con toda claridad que aún no somos verdaderamente conscientes de que es lo que ha pasado, de cual es la situación en la que nos encontramos y de cuales son nuestras perspectivas de futuro. Seguramente, los únicos verdaderamente conscientes son los que han sufrido las consecuencias de esta crisis "en sus propias carnes", parados y pequeños empresarios y autónomos totalmente arruinados (se habla demasiado poco de estos últimos). En UGT y en AENA está claro que no.
Y cuando hablo de pedagogía no hablo solo de contar las cosas como son. La mejor pedagogía no es la que hace explicando las cosas, sino la que resulta de ver los comportamientos de los que se supone que deben liderar el futuro de nuestro país. Y no me refiero solo a los políticos.
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